Empleo público
¿Merece la pena ser funcionario en 2027? Pros y contras
Ser funcionario da estabilidad y tranquilidad, pero también tiene costes: esfuerzo sin garantías, destinos lejos de casa, turnos y menos margen para crecer económicamente. Te lo contamos sin vender humo.
Pablo Álvarez6 min de lectura

Imagina que mañana te ofrecen dos trabajos. En el primero puedes ganar más dinero, pero no sabes cuánto tiempo vas a seguir en la empresa. En el segundo quizá ganes algo menos, pero tienes estabilidad laboral, unas condiciones reguladas y la posibilidad de hacer carrera en la Administración. ¿Cuál eliges?
Es la pregunta que se hace casi todo el que se plantea opositar. Y la respuesta corta a si merece la pena ser funcionario en 2027 es esta: para muchas personas sí, pero no para todas. Depende de qué vida quieras construir, no sólo de lo que vayas a cobrar.
Te lo explicamos desde dentro: Pablo Álvarez, que dirige Esfera Oposiciones, es psicólogo y ha aprobado tres oposiciones de Instituciones Penitenciarias (C1, A2 y A1). Y como somos parte interesada —vivimos de preparar opositores—, vamos a hablar tanto de las ventajas como de lo que menos se cuenta: los inconvenientes.
Por qué nos importa tanto la estabilidad
Hay algo que muchas veces no valoramos hasta que lo perdemos: la tranquilidad. Saber que tienes unos ingresos previsibles te permite planificar tu vida, pensar en comprar una vivienda, formar una familia u organizar tu futuro sin estar continuamente preocupado por tu empleo.
Desde la psicología sabemos que la incertidumbre genera una carga emocional importante, y el trabajo es una de las áreas que más influyen en nuestra sensación de seguridad. Por eso, cuando alguien nos pregunta si merece la pena opositar, lo último de lo que hablamos es del sueldo. Lo primero es otra pregunta: ¿qué tipo de vida quieres tener?
Hay personas para las que la estabilidad es fundamental y otras que prefieren asumir riesgos profesionales a cambio de más oportunidades económicas. Ninguna de las dos elecciones es mejor por definición: depende de tus circunstancias.
La gran ventaja de ser funcionario: la estabilidad laboral
Un funcionario de carrera tiene una relación de servicio permanente con la Administración y un régimen jurídico que protege esa continuidad en el empleo. Su puesto no depende de las mismas circunstancias que pueden afectar a muchos empleos del sector privado, y esa diferencia pesa mucho cuando piensas a largo plazo.
Ahora bien, conviene aclarar algo: estabilidad no es impunidad. Ser funcionario no significa no tener responsabilidades. Existe un régimen disciplinario, un funcionario puede ser sancionado y la ley prevé causas de pérdida de la condición de funcionario.
Cuánto cobra un funcionario: no todos cobran lo mismo
Es la pregunta que todos nos hacemos. Y hay que desmontar un mito: en España no todos los funcionarios cobran lo mismo. El punto de partida es el grupo o subgrupo al que perteneces:
- A1 es el más alto, A2 y B vienen después, C1 es intermedio, C2 el siguiente, y por debajo están las agrupaciones profesionales (el antiguo grupo E).
- Cada año, la Ley de Presupuestos fija el sueldo base y los trienios de cada subgrupo.
- A eso se suman complementos que dependen del puesto concreto que ocupas, así que dos funcionarios del mismo subgrupo pueden cobrar cantidades distintas.
Por eso no se puede comparar directamente un C1 con un A1, ni tampoco confundir salario bruto con salario neto, que es lo que de verdad llega a tu cuenta. Si quieres ver cifras concretas, tenemos el detalle de los sueldos de los funcionarios en 2026 y de cuánto cobra un funcionario de prisiones.
Además del sueldo, hay que mirar las condiciones completas: turnos, movilidad geográfica, responsabilidades y posibilidades de promoción. Todo eso cuenta tanto como la nómina.
Los inconvenientes de ser funcionario que menos se cuentan
1. Conseguir la plaza exige esfuerzo, y nunca está garantizada
En algunas oposiciones puedes pasar mucho tiempo estudiando sin la garantía de aprobar. Tenlo claro desde el principio: esa garantía no la vas a tener nunca.
2. Puede que tengas que cambiar de residencia
En las oposiciones de ámbito estatal no siempre vas a conseguir destino cerca de casa. A nadie le gusta mudarse, y menos si tienes vivienda en propiedad o cargas familiares.
3. Turnos, guardias y noches
Algunos puestos implican turnos, guardias, trabajo nocturno o una responsabilidad elevada. Piensa en el funcionario de prisiones que trabaja a turnos y hace noches: recuperarse de una noche entera despierto tiene un coste para la salud.
4. Menos margen para progresar económicamente
La evolución profesional y salarial está condicionada por la estructura y las normas de la Administración. Que seas más o menos trabajador no cambia tu sueldo base, que lo marca tu subgrupo. Hay vías para mejorar —complementos de otros puestos, trienios, promoción interna a un subgrupo superior—, pero el margen es mucho más estrecho que en la empresa privada y los ingresos difícilmente se disparan.
5. Si quieres emprender o ganar mucho, quizá no encaje
Si buscas desarrollar un negocio propio o alcanzar ingresos muy elevados, el empleo público puede no ser la alternativa que mejor encaje con tus objetivos. Ser funcionario es, en buena medida, tener la vida resuelta, pero ciñéndote a unos ingresos que es difícil ver crecer mucho.
Cinco preguntas para saber si deberías opositar
Para el vídeo o deja de leer un momento y respóndete con sinceridad:
- ¿Buscas estabilidad a largo plazo?
- ¿Estás dispuesto a dedicar tiempo al estudio?
- ¿Qué titulación tienes? De ella depende a qué subgrupos puedes presentarte.
- ¿Puedes aceptar los destinos y las condiciones del puesto que te ofrezcan?
- ¿Qué importancia tienen para ti la conciliación, los ingresos y la promoción profesional?
Con esas respuestas verás si encajas en la Administración pública o si te conviene más trabajar por cuenta ajena o emprender.
No tienes que dejar tu trabajo para opositar
Es un error muy frecuente: mucha gente, emocionada al principio, deja su trabajo y sus ingresos para opositar. Después se da de bruces con la dificultad real de la oposición y descubre que no basta con ponerse a estudiar para aprobar. Muchas personas han conseguido su plaza trabajando.
Es también la experiencia de Pablo: la primera oposición la preparó mientras trabajaba, organizando el estudio en las horas libres que le quedaban. Las siguientes las preparó ya como funcionario, compaginando turnos, vida personal y estudio. Con una plaza fija la presión baja y la confianza sube, y esa confianza de aprobar la primera se traslada a las demás. Si te preocupa el tiempo, aquí tienes cuántas horas estudiar para una oposición.
No elijas una oposición sólo por el sueldo
El consejo más importante: no te plantees una oposición pensando sobre todo en lo que vas a cobrar. Conoce el trabajo que vas a desempeñar, infórmate de las funciones y habla con personas que ya ocupan esos puestos.
Vemos a muchas personas muy motivadas que aprueban, consiguen su plaza y después sienten frustración por haber dedicado tanto tiempo a algo que no les llena. Escoge una oposición compatible con la vida que quieres construir.
Entonces, ¿merece la pena ser funcionario en 2027?
Para muchas personas, sí. Para todas, no. La decisión depende de tus circunstancias y de tus expectativas, y lo importante es que la tomes con información.
En Esfera Oposiciones estamos especializados en oposiciones de ámbito estatal. Si estás pensando en opositar, echa un vistazo a las oposiciones que preparamos y a nuestros cursos.



